
En un mundo donde la sangre es poder y las alianzas se sellan con traición, Natasha carga con un legado que no pidió. Su linaje puro la convierte en la clave para una batalla entre vampiros y hombres lobo que lleva siglos gestándose. Mientras descubre oscuros secretos familiares y enfrenta la pérdida de sus seres queridos, Natasha deberá decidir si abrazar el monstruo que habita en ella o dejar que su humanidad la consuma.
Perseguida por un rey vampiro que no se detendrá ante nada para dominarla, y guiada por un amor que podría destruirla o salvarla, Natasha lucha por su lugar en un mundo que la teme tanto como la necesita.
"El legado de la loba blanca" es una historia de pasión, venganza y redención donde cada elección tiene el poder de cambiar el destino... o acabar con él.
Clasificación en los más vendidos de Amazon: nº981.274 en Libros (Ver el Top 100 en Libros)
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nº1.091 en Novelas juveniles de fantasía oscura
Decidida a cambiar su actitud con Jhonny, Natasha se levantó pronto esa mañana, salió de la habitación en silencio, con la bata a medio poner y cerró la puerta despacio. Antes de dormirse la noche anterior, decidió hacer un alto en su entrenamiento. Tenía que prestar atención a otras cosas y, entre ellas estaba su compañero.
Fue hasta la cocina y sacó media docena de huevos y un par de tiras de Bacon. Se acercó a la cafetera, por el olor del café, sería de hacía unos cuantos días. Realmente, entre sus tareas y las de Jhonny, ninguno de ellos tenía tiempo de adecentar la cabaña y tenerla en condiciones. Fregó los platos, hizo el desayuno y preparó café. En poco más de una hora, la cocina había cambiado por completo. Cogió una bandeja grande y puso los platos y los cafés en ella. En ese momento, se dio cuenta de que no sabía cómo le gustaba el café a Jhonny. Se regaño a sí misma. Buscó algo que le sirviera de azucarero, pese a que a ella le gustaba el café solo y amargo, y cogió un poco de leche. Con la bandeja ya preparada fue hasta la habitación. Abrió la puerta haciendo malabares para que no se le cayese nada, Jhonny aun dormía a pierna suelta. Miró el reloj, marcaba las 05:45. Dejó el desayuno en una mesita y se metió de nuevo en la cama. Se quedó admirando cómo dormía mientras le acariciaba el pelo. Jhonny no tardó en despertarse, pues sentía las caricias de ella y la buscó con la mirada.