
Me perdí, aprendí y regresé a casa es una exploración terapéutica y emocional sobre las distintas formas en que las personas pueden perderse a sí mismas en busca del amor, la validación y la pertenencia.
A través de experiencias humanas y casos inspirados en vínculos reales, se descubren temas como la dependencia emocional, las expectativas afectivas y la reconstrucción personal.
Más que un libro de respuestas, es una invitación a despertar la conciencia, mirar las heridas con honestidad y comprender que muchas veces el verdadero duelo no es perder a alguien, sino alejarnos de nuestra propia esencia.
Con una narrativa íntima, el libro acompaña al lector en un viaje de aprendizaje y regreso interior.
Porque volver a casa no significa regresar a un lugar físico, sino reencontrarse consigo mismo y recordar que el alma también puede convertirse en refugio.
Genre: SELF-HELP / Motivational & InspirationalEl libro recién fue lanzado hace un mes, y ha tenido mucho intereés lector, es un manual de autoayuda y a la vez para profesionales en salud
Viendo mis malas experiencias en el amor y comparándolas con las de mis amistades y familia, porque todas estaban en pareja, casadas o prometidas, me obsesioné por tener a alguien con quien compartir mi vida y me juré que este sería el definitivo.
No voy a negar que fue el hombre más maravilloso de todos. Mi confidente, mi mejor amigo. Éramos almas afines, dos artistas de espíritus sensibles y románticos. A los dos años de relación nos comprometimos y sí... Publiqué en todos lados aquella noticia e incluso lucía con alarde el anillo. Quería demostrarle al mundo que yo sí podía casarme y no con cualquiera, sino con el hombre más especial a quien de verdad amaba.
En medio de la locura que aquello despertó, tuvimos que posponer la boda un año, luego dos y por supuesto nunca se llegó a dar. Las discusiones que nunca existieron comenzaron a suceder. En él yo había volcado todas las expectativas suficientes para quebrar una relación de pareja tan dura como la nuestra. Me lastimé a mi misma pero le culpé más a él por ser quien faltó a su palabra. Terminamos con la relación, los dos heridos y enojados.
Por despecho busqué salir con muchos para olvidar, y para sacarme aquella espina con una rosa. Aquello fue lo peor que pude hacer, había herido a mi ex y planteé al hombre a quien había dado una oportunidad de salir.